Una multitud impactante acompañó a Charly en el homenaje a Mercedes Sosa

La plaza, colmada por jóvenes, adultos y padres con sus hijos, Charly García -a su manera- recorrió, anoche, su historia musical con la potencia de siempre pero más tranquilo y compenetrado, desde su instrumento, en lograr una comunicación fluida con el público, señala la agencia Télam.

Con ellos dialogó permanentemente entre tema y tema, sobre todo interrogando en voz alta sobre el significado del Bicentenario, la independencia y dejó, también, algunos mensajes sobre, lo que parece seguir siendo, su estrecho vínculo con la Negra Sosa.

"Tucumán no me trataba así antes, no era tan bueno como ahora”, expresó en lo que algunos interpretaron como el antes y después del juicio al represor Menéndez, a lo que la audiencia respondió con el clásico canto popular: "el que no salta es militar, el que no salta es militar”.

"Mercedes es mi amiga, es pobre, es rica, es buena, es mala, es tucumana” agregó, e hizo explotar el Parque al dedicarle ‘Desarma y sangra* con "No existe una escuela que enseñe a vivir”.

A esta altura ya no importaba lo que tenía planificado entonar porque todo era una buena excusa para continuar la fiesta.

Es así que temas como ‘Demoliendo hoteles’, con el que arrancó el recital, ‘Yendo de la cama al living’, ‘Soy tu vicio’, ‘Tengo que volverte a ver’ o el ‘Himno Nacional Argentino’ sirvieron de igual modo para olvidar una temperatura que iba descendiendo a medida que avanzaba la noche.

El recital de Charly duró casi dos horas y terminó con una andanada de fuegos artificiales que iluminaron la noche tucumana hasta hacerla tan luminosa como los actos y festejos que tuvieron lugar durante todo el día.

"¿Les gusta?”, indagó García antes de sumergirse en una nube de papelitos celestes y blancos y una suculenta secuencia de fuegos artificiales que dieron por concluido un recital que dejó al público alegre y satisfecho, pero con gusto a más.